El 2010 es un año histórico en el periodo de agencia libre de la NBA. Esto se debe, no solo a la calidad de jugadores que hay disponibles en el mercado, sino también a que al ponerle una cantidad límite al salario que se le puede pagar a un jugador al año, el dinero deja de ser la razón más importante para que una estrella de la NBA decida a donde irse.
Con esto comienza un juego de reclutamiento al mas puro estilo de los deportes colegiales. Para las franquicias que tienen suficiente espacio en su tope salarial el dinero pasa a segundo (o tercer o cuarto) plano y tienen que convencer a los mejores jugadores de militar para su equipo con otro tipo de motivaciones. Entonces entran en juego cosas como: la ubicación del equipo, el tamaño de la ciudad y del mercado disponible, los posibles patrocinadores, compañeros de equipo que faciliten el competir por campeonatos, la proximidad a la familia, el entrenador que tienen... incluso hasta la reputación de los gerentes generales y dueños o (y es en serio, pregúntenle a Marc Cuban) la suavidad de las toallas de los vestidores.
Para alguien como LeBron James que, al saltar directamente de la prepa a la NBA, no tuvo la oportunidad de ser "reclutado" a nivel colegial, debe ser bastante especial ese sentimiento de ser "acortejado" por los equipos que desean sus servicios. Por esta razón James se inclina por jugar en Cleveland en donde nació y creció y en donde es una especie de semidiós… siempre y cuando le traigan a los jugadores correctos. O como Chris Bosh, que a jugado toda su carrera en otro país (Canadá) en donde el básquetbol ni siquiera es tan popular, se inclina por jugar en una ciudad grande y de mucho mercado como Miami, Chicago o Houston.
Ahora si pareciera que realmente se va a cumplir la idea de que, se vayan a donde se vayan, los jugadores se vana ir allí con los campeonatos y no el dinero en mente… bueno, siempre y cuando les paguen el salario máximo.
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