Justo cuando creíamos que Pixar había llegado a su mejor momento, cuando pensábamos que ya no nos podían regalar nada mejor que Wall-E o que Up, sacan algo mejor.
Toy Story 3 es, sin lugar a dudas, la mejor de las películas de esta franquicia y la mejor en una larga línea de éxitos de Pixar. Nuevamente nos regalan personajes únicos y los desarrollan de manera excelente durante la película.
La tecnología de animación y de 3D es impecable, y el mejor ejemplo de esto se ve plasmado en la difícil tarea de animar a seres humanos. En esta tercera entrega los humanos juegan un papel esencial, mientras que en Toy Story 1 trataban de casi no ponerlos en pantalla debido a la dificultad para hacer una buena representación de ellos.
Pixar logra con regularidad contar una buena historia y mandar un mensaje positivo sin que estas dos cosas choquen. Muchas veces cuando quieres mandar un mensaje te tienes que salir del flujo de la narrativa para poder poner énfasis en el punto que quieres transmitir. En Toy Story 3 logran transmitir bastantes mensajes positivos pero todo fluye como parte de la historia.
Toy Story 3 es un agasajo visual y un deleite para audiencias de todas edades y sirve para que la gente que le había perdido la fe a las películas en tercera dimensión (un servidor incluido) recupere la esperanza en la tecnología que, muy probablemente, se convierta en el futuro del cine. Y me da gusto que sea una empresa como Pixar la que lidere la carga hacia esta nueva frontera cinematográfica.
lunes, 28 de junio de 2010
El Futbolista Mexicano en Tres Ejemplos
Lo peor que podemos hacer ahorita es conformarnos con la mediocridad. Pensar que el juego de ayer se perdió por culpa del árbitro no es más que un pensamiento mediocre. El juego de ayer se perdió en la cancha, y la culpa la tiene el futbolista mexicano. Para conocer a este futbolista mexicano (con todas sus virtudes y sus innumerables defectos) no hace falta otra cosa que observar a tres de sus representantes.
El primero es Adolfo "El Bofo" Bautista. El representa al clásico jugador mexicano que siente que ya la hizo: "Ya soy profesional, ya no necesito trabajar ni echarle ganas. Ya "me la partí" en el Atlas (o el Puebla o Jaguares o San Luis) para que me dieran mi contrato millonario en el América (o Chivas o Rayados o el Santos o Tigres) en donde ya me puedo dedicar solamente a cobrar y ya no trabajo para ser mejor." Al Bofo lo llevaron al mundial de milagro. Gran parte de la afición mexicana (y bastante justificadamente) no quería que fuera. Llegó a la concentración sin condición y no logró pasar las pruebas físicas. En los juegos de preparación se dedicó a perder el balón con regularidad (muchas veces sin presión), y su "momento de gloria" vino cuando le anotó (sin defensas ni portero enfrente) a Gambia, una selección bastante regularcita (y quizá "regularcita" es echarles flores). Aún así, Aguirre le vio algo y decidió llevarlo. Pero nadie (creo que ni él) nos imaginábamos que iba a jugar un solo minuto en el Mundial... mucho menos empezar de titular, en octavos de final, contra Argentina. Pero bueno, le dan la oportunidad, a este "jugador que se siente que ya la hizo", que su "chamba" era "estar allí". Le dan la oportunidad de entrar en el juego más importante de su carrera, y el Bofo entra al campo... ¡A CAMINAR! Uno puede entender nervios, falta de técnica, que salgas en un día malo y que nada te salga bien... pero entrar a un juego, a un Mundial en el que ni siquiera deberías de estar en la banca (ya no digo en el campo) y ponerte a caminar es imperdonable. Habla de una actitud y una mentalidad inexistente. Habla de un esfuerzo nulo: "ya me pagaron mi contrato millonario (ya entre al campo en el Mundial), así que, señores: ¡a la hamaca!". La estadística que me deja perplejo es la que sacó Cancha: en el juego de ayer El Bofo corrió menos que El Conejo Pérez... y no digo más (I rest my case).
El segundo ejemplo es Ricardo Osorio (chin, ¡tenía que ser él!). Osorio ha sido uno de los referentes del futbol mexicano en los últimos años. Uno de los pocos que ha logrado dar el salto a Europa con éxito. En una selección plagada de jóvenes con talento pero sin mucha experiencia, Aguirre contaba con que sus jugadores de experiencia, sobre todo en Europa, guiaran a los jóvenes, más que nada en el aspecto mental. Cuando más necesitaba de esos líderes fue en el momento en el que cayó el primer gol de Argentina. Los equipos grandes no dejan que un error arbitral te detenga. Al contrario: los líderes de esos equipos grandes lo utilizan para motivar a sus compañeros. Para unirlos más, bajo la idea de que son ellos contra el mundo, porque hasta los árbitros están en su contra y solo manteniéndose unidos van a lograr sacar el juego adelante. Pero cuando buscábamos ese liderazgo en Osorio, vino el error más grande de su carrera. Osorio representa al futbolista mexicano que se cae cuando las cosas se ponen difíciles, que no tiene la dureza mental para sobreponerse a la adversidad y que se desconcentra y que se queda pensando en el "robo" del arbitro en vez de seguir haciendo su partido.
(Soy una persona muy positiva, y como quiera me costó mucho trabajo sacarle algo bueno al juego de ayer. Pero creo que es importante acabar el Mundial en una nota positiva y aquí va mi mejor esfuerzo.)
El tercer ejemplo del futbolista mexicano es Javier "El Chicharito" Hernández. En él vi representado todo lo positivo de los jugadores de este país. Esa irreverencia que nos hace jugarle fuerte a las selecciones grandes. Esa valentía para atreverse a buscarlas todas, a pegarle como sea, de donde sea y como venga... pero siempre a gol. A ese México de los primeros 20 minutos, que se atrevía a soñar con cosas más grandes. En el Chicharito vemos representadas las virtudes sobre las cuales se debe de trabajar para construir un futuro positivo para el futbol, y el deporte mexicano en general. Hernández, con sus escasos 22 años, se esta convirtiendo en el cangrejo que se quiere salir de la tina, ¡hay que impulsarlo!... ¡no jalarlo!
El primero es Adolfo "El Bofo" Bautista. El representa al clásico jugador mexicano que siente que ya la hizo: "Ya soy profesional, ya no necesito trabajar ni echarle ganas. Ya "me la partí" en el Atlas (o el Puebla o Jaguares o San Luis) para que me dieran mi contrato millonario en el América (o Chivas o Rayados o el Santos o Tigres) en donde ya me puedo dedicar solamente a cobrar y ya no trabajo para ser mejor." Al Bofo lo llevaron al mundial de milagro. Gran parte de la afición mexicana (y bastante justificadamente) no quería que fuera. Llegó a la concentración sin condición y no logró pasar las pruebas físicas. En los juegos de preparación se dedicó a perder el balón con regularidad (muchas veces sin presión), y su "momento de gloria" vino cuando le anotó (sin defensas ni portero enfrente) a Gambia, una selección bastante regularcita (y quizá "regularcita" es echarles flores). Aún así, Aguirre le vio algo y decidió llevarlo. Pero nadie (creo que ni él) nos imaginábamos que iba a jugar un solo minuto en el Mundial... mucho menos empezar de titular, en octavos de final, contra Argentina. Pero bueno, le dan la oportunidad, a este "jugador que se siente que ya la hizo", que su "chamba" era "estar allí". Le dan la oportunidad de entrar en el juego más importante de su carrera, y el Bofo entra al campo... ¡A CAMINAR! Uno puede entender nervios, falta de técnica, que salgas en un día malo y que nada te salga bien... pero entrar a un juego, a un Mundial en el que ni siquiera deberías de estar en la banca (ya no digo en el campo) y ponerte a caminar es imperdonable. Habla de una actitud y una mentalidad inexistente. Habla de un esfuerzo nulo: "ya me pagaron mi contrato millonario (ya entre al campo en el Mundial), así que, señores: ¡a la hamaca!". La estadística que me deja perplejo es la que sacó Cancha: en el juego de ayer El Bofo corrió menos que El Conejo Pérez... y no digo más (I rest my case).
El segundo ejemplo es Ricardo Osorio (chin, ¡tenía que ser él!). Osorio ha sido uno de los referentes del futbol mexicano en los últimos años. Uno de los pocos que ha logrado dar el salto a Europa con éxito. En una selección plagada de jóvenes con talento pero sin mucha experiencia, Aguirre contaba con que sus jugadores de experiencia, sobre todo en Europa, guiaran a los jóvenes, más que nada en el aspecto mental. Cuando más necesitaba de esos líderes fue en el momento en el que cayó el primer gol de Argentina. Los equipos grandes no dejan que un error arbitral te detenga. Al contrario: los líderes de esos equipos grandes lo utilizan para motivar a sus compañeros. Para unirlos más, bajo la idea de que son ellos contra el mundo, porque hasta los árbitros están en su contra y solo manteniéndose unidos van a lograr sacar el juego adelante. Pero cuando buscábamos ese liderazgo en Osorio, vino el error más grande de su carrera. Osorio representa al futbolista mexicano que se cae cuando las cosas se ponen difíciles, que no tiene la dureza mental para sobreponerse a la adversidad y que se desconcentra y que se queda pensando en el "robo" del arbitro en vez de seguir haciendo su partido.
(Soy una persona muy positiva, y como quiera me costó mucho trabajo sacarle algo bueno al juego de ayer. Pero creo que es importante acabar el Mundial en una nota positiva y aquí va mi mejor esfuerzo.)
El tercer ejemplo del futbolista mexicano es Javier "El Chicharito" Hernández. En él vi representado todo lo positivo de los jugadores de este país. Esa irreverencia que nos hace jugarle fuerte a las selecciones grandes. Esa valentía para atreverse a buscarlas todas, a pegarle como sea, de donde sea y como venga... pero siempre a gol. A ese México de los primeros 20 minutos, que se atrevía a soñar con cosas más grandes. En el Chicharito vemos representadas las virtudes sobre las cuales se debe de trabajar para construir un futuro positivo para el futbol, y el deporte mexicano en general. Hernández, con sus escasos 22 años, se esta convirtiendo en el cangrejo que se quiere salir de la tina, ¡hay que impulsarlo!... ¡no jalarlo!
viernes, 18 de junio de 2010
El Tri: Se Vale Soñar... Con Cautela Claro
Soy un aficionado de la selección. Los juegos del Tri me hacen vibrar y los goles los canto y los aplaudo con emoción. En pocas palabras, vivo todas y cada una de sus alegrías al máximo... por lo mismo también sufro con las derrotas.
No me he perdido ningún juego de México en los mundiales desde el mundial EUA 94 . Cuando de chico tenía ilusiones y esperanzas, (a lo mejor infundamentadas) ahora soy más cauteloso y trato de ser más objetivo y realista cuando me creo expectativas de la Selección Mexicana. Pero definitivamente la de este año… ilusiona.
Sigo creyendo que en el deporte mexicano en general, pero sobre todo en el fútbol soccer, nos hace falta una mentalidad ganadora y diferente. Los mejores atletas son aquellos que no se "quiebran" bajo la presión, los que hacen la jugada grande cuando la tienen que hacer, que no se "vuelven locos" o se "achican" cuando tienen la oportunidad de aniquilar al contrario. Y todas estas han sido características notablemente ausentes en nuestras selecciones anteriores. Estamos casados con el "ya merito" y con el "jugaron como nunca... perdieron como siempre"... y creo que ya viene siendo hora de un divorcio.
La selección actual ilusiona porque muestra destellos de lo que hace grandes a otras selecciones, y el juego de ayer es un claro ejemplo. Ya nos tenían acostumbrados a jugarle bien a los equipos grandes... para sacar algún empate o alguna derrota gloriosa por el esfuerzo. Pero ayer dieron un GRAN paso en la dirección correcta al culminar su enorme actuación ante uno de los "grandes" con goles y con un resultado positivo.
Aguirre es tan responsable de esto como los mismos jugadores. Jugadores como Márquez, Salcido, Osorio, Moreno, Guardado y el "Maza" han aprendido lo que se necesita para ganar y competir en Europa. Se han dado cuenta que la "liguita mediocre" que tenemos aquí no se compara al nivel de competencia y preparación, física y mental de los europeos. Ellos pueden compartir esa experiencia con los demás y hacer que entiendan lo que se necesita para ganar en los niveles más altos de competencia.
Pero aún así, la pieza clave es Aguirre. Hace ocho años, cuando dirigió a la selección en el 2002, ya era el mejor técnico mexicano. Ahora, con la experiencia, que como muchos de sus jugadores, adquirió en Europa, es infinitamente mejor. El Vasco siempre ha utilizado tácticas más allá de la cancha para formar grupos ganadores. Entiende que el aspecto mental y emocional son tan, o más, importantes que el físico y el táctico, y ha venido trabajándolos con sus jugadores durante toda la etapa de preparación en eso. Apuesta por un grupo con cohesión y prefiere llevar a jugadores, como el Conejo, que son líderes y que crean un buen ambiente de grupo, en ves de llevar a Oswaldo, que al parecer es medio grillo y, aunque quizá más talentoso, menos apto para lo que busca Javier. Y tal vez el mas claro ejemplo de esta "nueva mentalidad" son las declaraciones de Andrés Guardado, quien dice que mientras sigan ganando no le importa jugar o no... créanme... si le importa... y mucho. Pero el simple hecho de decir eso habla infinidad de la mentalidad que tiene este grupo. Y no son solo palabras porque Guardado fue el primero en correr y felicitar al Chicharito cuando anotó el gol.
Todo lo que gira alrededor del juego de ayer ilusiona. Ilusiona el resultado. Ilusiona el juego de los jugadores jóvenes como Chicharito, Barrera y Giovani. Ilusiona el temple de los líderes como el Conejo, Rafa y Cuauhtémoc. Ilusionan las declaraciones post-juego, como la de Márquez, que sabe que no ha logrado nada y la del Conejo, dándoles todo el crédito a sus defensas que no dejaron que los delanteros gallos hicieran nada (que obviamente así fue). Esta es una selección mexicana que llena de ilusión y que da la impresión de haber entendido lo que se necesita para, no solo competirle a las grandes selecciones, sino ganarles a las grandes selecciones.
Pero con cautela, porque se viene el Deja Vu. Recuerdo haberme sentido así antes. Recuerdo estar ilusionado con la selección y haber creído que habían dado el paso. Recuerdo haber pensado este es el año... y ganándole a Argentina y a Alemania por unos minutos, pensar que estábamos para lo que sea. Así que: con cautela. De nada sirve ganarle a Francia y luego perder contra Uruguay y, con combinación de resultados no clasificar, o empatar, mediocremente, contra Uruguay y perder contra Argentina, o incluso ganarle a Uruguay para ir y perder contra Grecia, de nada sirve. Todas estas "historias" (porque en eso se convertirían) de mentalidad y cohesión y dar la vuelta serían un capitulo más en el libro de fracasos de la selección mexicana.
Se dio un gran paso... pero faltan muchos por dar. Se ve un México diferente... pero este cuento ya lo he escuchado antes. Nos hacen creer y soñar... pero seguimos pensando que "algo malo va a pasar".
En fin, sabemos que no hemos ganado nada... pero ilusionan...
No me he perdido ningún juego de México en los mundiales desde el mundial EUA 94 . Cuando de chico tenía ilusiones y esperanzas, (a lo mejor infundamentadas) ahora soy más cauteloso y trato de ser más objetivo y realista cuando me creo expectativas de la Selección Mexicana. Pero definitivamente la de este año… ilusiona.
Sigo creyendo que en el deporte mexicano en general, pero sobre todo en el fútbol soccer, nos hace falta una mentalidad ganadora y diferente. Los mejores atletas son aquellos que no se "quiebran" bajo la presión, los que hacen la jugada grande cuando la tienen que hacer, que no se "vuelven locos" o se "achican" cuando tienen la oportunidad de aniquilar al contrario. Y todas estas han sido características notablemente ausentes en nuestras selecciones anteriores. Estamos casados con el "ya merito" y con el "jugaron como nunca... perdieron como siempre"... y creo que ya viene siendo hora de un divorcio.
La selección actual ilusiona porque muestra destellos de lo que hace grandes a otras selecciones, y el juego de ayer es un claro ejemplo. Ya nos tenían acostumbrados a jugarle bien a los equipos grandes... para sacar algún empate o alguna derrota gloriosa por el esfuerzo. Pero ayer dieron un GRAN paso en la dirección correcta al culminar su enorme actuación ante uno de los "grandes" con goles y con un resultado positivo.
Aguirre es tan responsable de esto como los mismos jugadores. Jugadores como Márquez, Salcido, Osorio, Moreno, Guardado y el "Maza" han aprendido lo que se necesita para ganar y competir en Europa. Se han dado cuenta que la "liguita mediocre" que tenemos aquí no se compara al nivel de competencia y preparación, física y mental de los europeos. Ellos pueden compartir esa experiencia con los demás y hacer que entiendan lo que se necesita para ganar en los niveles más altos de competencia.
Pero aún así, la pieza clave es Aguirre. Hace ocho años, cuando dirigió a la selección en el 2002, ya era el mejor técnico mexicano. Ahora, con la experiencia, que como muchos de sus jugadores, adquirió en Europa, es infinitamente mejor. El Vasco siempre ha utilizado tácticas más allá de la cancha para formar grupos ganadores. Entiende que el aspecto mental y emocional son tan, o más, importantes que el físico y el táctico, y ha venido trabajándolos con sus jugadores durante toda la etapa de preparación en eso. Apuesta por un grupo con cohesión y prefiere llevar a jugadores, como el Conejo, que son líderes y que crean un buen ambiente de grupo, en ves de llevar a Oswaldo, que al parecer es medio grillo y, aunque quizá más talentoso, menos apto para lo que busca Javier. Y tal vez el mas claro ejemplo de esta "nueva mentalidad" son las declaraciones de Andrés Guardado, quien dice que mientras sigan ganando no le importa jugar o no... créanme... si le importa... y mucho. Pero el simple hecho de decir eso habla infinidad de la mentalidad que tiene este grupo. Y no son solo palabras porque Guardado fue el primero en correr y felicitar al Chicharito cuando anotó el gol.
Todo lo que gira alrededor del juego de ayer ilusiona. Ilusiona el resultado. Ilusiona el juego de los jugadores jóvenes como Chicharito, Barrera y Giovani. Ilusiona el temple de los líderes como el Conejo, Rafa y Cuauhtémoc. Ilusionan las declaraciones post-juego, como la de Márquez, que sabe que no ha logrado nada y la del Conejo, dándoles todo el crédito a sus defensas que no dejaron que los delanteros gallos hicieran nada (que obviamente así fue). Esta es una selección mexicana que llena de ilusión y que da la impresión de haber entendido lo que se necesita para, no solo competirle a las grandes selecciones, sino ganarles a las grandes selecciones.
Pero con cautela, porque se viene el Deja Vu. Recuerdo haberme sentido así antes. Recuerdo estar ilusionado con la selección y haber creído que habían dado el paso. Recuerdo haber pensado este es el año... y ganándole a Argentina y a Alemania por unos minutos, pensar que estábamos para lo que sea. Así que: con cautela. De nada sirve ganarle a Francia y luego perder contra Uruguay y, con combinación de resultados no clasificar, o empatar, mediocremente, contra Uruguay y perder contra Argentina, o incluso ganarle a Uruguay para ir y perder contra Grecia, de nada sirve. Todas estas "historias" (porque en eso se convertirían) de mentalidad y cohesión y dar la vuelta serían un capitulo más en el libro de fracasos de la selección mexicana.
Se dio un gran paso... pero faltan muchos por dar. Se ve un México diferente... pero este cuento ya lo he escuchado antes. Nos hacen creer y soñar... pero seguimos pensando que "algo malo va a pasar".
En fin, sabemos que no hemos ganado nada... pero ilusionan...
jueves, 17 de junio de 2010
Las Intangibles y Drew Brees
Las intangibles son aquellas cualidades que, como su nombre lo dice, no se pueden medir. Uno puede medir, por ejemplo, la velocidad en las 40 yardas, el salto vertical y la fuerza, pero no así la tenacidad, la frialdad bajo presión y las habilidades de liderazgo. Las intangibles son aquellas cualidades a las que no se les puede poner un numero frío, pero son tan, o más, importantes que todas esas otras habilidades "tangibles", especialmente para los quarterbacks.
El quarterback titular de los Santos de Nueva Orleans es Drew Brees. Brees es un jugador cuyas cualidades tangibles no son las más impresionantes. Mide 6 pies (1.83), que para ser quarterback en la NFL, es bastante chaparro, tomando en cuenta que la estatura promedio de la línea ofensiva de los Santos es de 6 pies 5 pulgadas (1.96) y Drew tiene que lanzar cada pase por encima de estos gigantes. Brees tampoco cuenta con el brazo más fuerte, no lanza bombas de 70 yardas ni tira rayas de 100 millas por hora. Tampoco es el más fuerte ni el más rápido. Pero lo que le sobra al Jugador Mas Valiosos del Super Bowl 44 son las intangibles.
Este tipo de jugador ilumina el cuarto en donde se encuentra y vasta con una mirada a los ojos para inspirar a sus compañeros de equipo. Tienen un carisma desbordante y cuando más difícil esta la cosa, más brillan.
La semana pasada me tocó estar en Nueva Orleans en el campamento de los Santos y me bastaron 30 segundos de estar en la presencia de Drew para entender porqué habían logrado lo que lograron el año pasado... y otros 2 segundos para querer ponerme el casco y las hombreras para jugar para él. Este es el tipo de sentimientos que generan y que no se pueden medir.
A media junta de las alas cerradas, Drew Brees asoma la cabeza en el cuarto de película y se disculpa por interrumpir, pero dice que tiene algo importante que decirles a las alas cerradas y específicamente a Jimmy Graham, el novato de la Universidad de Miami. A continuación explica la manera correcta de correr una trayectoria contra una cobertura específica. Su tono lleva un aire definitivo en el sentido de que no hay manera de que quepa duda de la manera en la que quiere que se hagan las cosas, pero al mismo tiempo tiene la capacidad para manejar un tono amigable y sencillo. Una vez aclarado su punto, se despide y ante el agradecimiento del entrenador de alas cerradas por dicha aclaración, él contesta: "No, para nada, era esencial."
Para este tipo de jugador es "esencial" aclararle una trayectoria a un novato... ¡en junio! a tres meses de que empiece la temporada. Eso habla de una atención a los detalles que coquetea con el perfeccionismo.
En una época en la cual vemos que los atletas son cada vez más fenomenales. En donde cada vez son más fuertes, grandes y rápidos. Siguen siendo cualidades como tenacidad, liderazgo, ética de trabajo, carisma y frialdad bajo presión las que más importan. No estoy diciendo que las tangibles no importan, para jugar en la NFL tienes que ser extremadamente rápido o grande o fuerte o tener una combinación de estas, pero las más importantes, con las que ganan campeonatos y gracias a las cuales año tras año jugadores importantes reciben los premios de Más Valioso... siguen siendo las intangibles.
El quarterback titular de los Santos de Nueva Orleans es Drew Brees. Brees es un jugador cuyas cualidades tangibles no son las más impresionantes. Mide 6 pies (1.83), que para ser quarterback en la NFL, es bastante chaparro, tomando en cuenta que la estatura promedio de la línea ofensiva de los Santos es de 6 pies 5 pulgadas (1.96) y Drew tiene que lanzar cada pase por encima de estos gigantes. Brees tampoco cuenta con el brazo más fuerte, no lanza bombas de 70 yardas ni tira rayas de 100 millas por hora. Tampoco es el más fuerte ni el más rápido. Pero lo que le sobra al Jugador Mas Valiosos del Super Bowl 44 son las intangibles.
Este tipo de jugador ilumina el cuarto en donde se encuentra y vasta con una mirada a los ojos para inspirar a sus compañeros de equipo. Tienen un carisma desbordante y cuando más difícil esta la cosa, más brillan.
La semana pasada me tocó estar en Nueva Orleans en el campamento de los Santos y me bastaron 30 segundos de estar en la presencia de Drew para entender porqué habían logrado lo que lograron el año pasado... y otros 2 segundos para querer ponerme el casco y las hombreras para jugar para él. Este es el tipo de sentimientos que generan y que no se pueden medir.
A media junta de las alas cerradas, Drew Brees asoma la cabeza en el cuarto de película y se disculpa por interrumpir, pero dice que tiene algo importante que decirles a las alas cerradas y específicamente a Jimmy Graham, el novato de la Universidad de Miami. A continuación explica la manera correcta de correr una trayectoria contra una cobertura específica. Su tono lleva un aire definitivo en el sentido de que no hay manera de que quepa duda de la manera en la que quiere que se hagan las cosas, pero al mismo tiempo tiene la capacidad para manejar un tono amigable y sencillo. Una vez aclarado su punto, se despide y ante el agradecimiento del entrenador de alas cerradas por dicha aclaración, él contesta: "No, para nada, era esencial."
Para este tipo de jugador es "esencial" aclararle una trayectoria a un novato... ¡en junio! a tres meses de que empiece la temporada. Eso habla de una atención a los detalles que coquetea con el perfeccionismo.
En una época en la cual vemos que los atletas son cada vez más fenomenales. En donde cada vez son más fuertes, grandes y rápidos. Siguen siendo cualidades como tenacidad, liderazgo, ética de trabajo, carisma y frialdad bajo presión las que más importan. No estoy diciendo que las tangibles no importan, para jugar en la NFL tienes que ser extremadamente rápido o grande o fuerte o tener una combinación de estas, pero las más importantes, con las que ganan campeonatos y gracias a las cuales año tras año jugadores importantes reciben los premios de Más Valioso... siguen siendo las intangibles.
miércoles, 16 de junio de 2010
Tom Izzo se queda en Michigan State
En un mundo en donde los atletas, coaches y demás gente involucrada con el deporte nos tienen acostumbrados a las "declaraciones políticas" en donde dicen mucho sin decir nada, se le agradece la candidez y honestidad a Tom Izzo, Head Coach de basquetbol de los Espartanos de la Estatal de Michigan.
Tom Izzo se ha convertido en uno de los entrenadores más exitosos de los últimos años en el basquetbol estudiantil estadounidense llevando a su equipo al campeonato nacional en el 2000 y a disputar 6 Final Fours en sus quince años como entrenador de los Espartanos. Dicho éxito fue suficiente para convertirse en candidato para dar el salto al basquetbol profesional y ser el posible entrenador de nada mas y nada menos que Lebron James.
Hace unas semanas se le ofreció a Izzo el puesto que dejo bacante Mike Brown como entrenador en jefe de los Cavaliers de Cleveland. El día de ayer Izzo finalmente tomó la decisión de quedarse en Michigan State. Al ser entrevistado en el programa de radio de ESPN: Mike and Mike, Izzo fue honesto en sus respuestas diciendo que la incertidumbre acerca de la permanencia de James en Cleveland fue uno de los factores determinantes para que no tomara el cargo. También dijo que el dinero siempre es una factor importante y que cualquiera que diga que no, solo se engaña a si mismo.
El hecho de que Izzo sea honesto en sus comentarios a la prensa dice mucho de él como persona. Dice "Aquí estoy y así soy." Estoy seguro que esta honestidad y esta facilidad para decir las cosas como son han sido fundamentales en su éxito sostenido en sus quince años al frente de Michigan State.
Tom Izzo se ha convertido en uno de los entrenadores más exitosos de los últimos años en el basquetbol estudiantil estadounidense llevando a su equipo al campeonato nacional en el 2000 y a disputar 6 Final Fours en sus quince años como entrenador de los Espartanos. Dicho éxito fue suficiente para convertirse en candidato para dar el salto al basquetbol profesional y ser el posible entrenador de nada mas y nada menos que Lebron James.
Hace unas semanas se le ofreció a Izzo el puesto que dejo bacante Mike Brown como entrenador en jefe de los Cavaliers de Cleveland. El día de ayer Izzo finalmente tomó la decisión de quedarse en Michigan State. Al ser entrevistado en el programa de radio de ESPN: Mike and Mike, Izzo fue honesto en sus respuestas diciendo que la incertidumbre acerca de la permanencia de James en Cleveland fue uno de los factores determinantes para que no tomara el cargo. También dijo que el dinero siempre es una factor importante y que cualquiera que diga que no, solo se engaña a si mismo.
El hecho de que Izzo sea honesto en sus comentarios a la prensa dice mucho de él como persona. Dice "Aquí estoy y así soy." Estoy seguro que esta honestidad y esta facilidad para decir las cosas como son han sido fundamentales en su éxito sostenido en sus quince años al frente de Michigan State.
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